Ciencias Experimentales y Matemáticas para la Justicia Social

Coordinación: Santiago Atrio

Nuestro grupo atiende varias disciplinas científicas, abiertas a cualquier otra aportación que enriquezca o complemente la visión interdisciplinar de las mismas. Analizando componentes relacionados con las Ciencias Experimentales y las Matemáticas, lo configuramos un grupo de profesionales e investigadores de la educación que creen en las posibilidades que ofrecen nuestras disciplinas para contribuir a la reflexión sobre el cambio educativo y el necesario compromiso de la escuela con la Justicia Social.

Desde este punto de vista partimos del medio ambiente. Rara es la corriente pedagógica que no utilice su expresión (Medio Ambiente, Entorno,…) en su discurso educativo. Es un concepto usual (Educación Ambiental, E.A.) en el vocabulario de la escuela del siglo XXI, pero solemos olvidar que en su definición no sólo aparecen componentes físicos, químicos y biológicos. Desde hace décadas, aunque lo olvidemos, se cita como la interrelación entre factores bióticos y abióticos entre los que los sociales, son parte ineludible. Es imposible disociar el hecho de que para entender el ecosistema como aquel que intercambia materia y energía tendiendo al equilibrio de forma natural, es preciso observar los factores sociales que le acompañan. Incendios forestales, lluvia ácida, emigración y crecimiento urbano (los problemas de marginación de las ciudades), el crecimiento demográfico, las hambrunas, la destrucción del patrimonio, la deshumanización de la vida, la irritabilidad en nuestro comportamiento, el paro, la marginación, entre otros, han sido citados como síntomas de las enfermedades que no dejan lugar a dudas de las serias amenazas que acechan al planeta Tierra (Barney, 1982).

Estos factores sociales, contemplados en la definición de Medio Ambiente, se cruzan con nuestra concepción de la escuela del siglo XXI como lugar de descubrimiento, de investigación, de trabajo cooperativo y constructivista que permita proponer formas complementarias de hacer las cosas para no obtener siempre los mismos resultados (Albert Einstein). El compromiso con la idea de tener un sistema educativo que proponga una cierta conciencia medioambiental parte de la certeza de que nuestro entorno no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos y sólo con propuestas educativas que contribuyan a un cambio real de nuestros hábitos de vida podremos contribuir a generar una escuela más justa. No se trata tan sólo de analizar contenidos, sino de cambiar formas de vida completamente arraigadas en nuestra sociedad.

Es importante hacer crítica a nuestro sistema educativo cuando se propone que la escuela degenere en lugar básicamente de socialización de los ciudadanos dentro de una sociedad tecnológica y, al mismo tiempo, contribuya a aniquilar la posibilidad de que el alumnado desarrolle una actitud crítica hacia, justamente, esa misma sociedad (Shovsmose, 1999:67). La Matemática crítica y la etnomatemática son corrientes que por su consolidada base científica nos están ayudando a analizar este camino, advirtiendo que la observación desde diferentes puntos de vista nos enriquece y nos permite abordar el complejo problema poliédrico al que nos enfrentamos. Nuestra escuela actual socialmente admitida, presenta las diferentes áreas curriculares de forma compartimentada, en cámaras estancas difícilmente interconectadas y así, el alumnado estructura su mente como suma se saberes sin conexión alguna. Es un contrato no escrito en el que toda la comunidad educativa, criticándolo, lo asume como mal menor. Sin pretender subvertir el sistema, la mente humana no funciona de ese modo y nuestro aprendizaje tampoco. Precisamos de un diálogo efectivo y del compromiso real para derribar los estrictos muros que separan los nichos de la falsa ciencia. La alfabetización científica de la sociedad del siglo XXI debe ir mucho más allá.

La Gaceta de la Real Sociedad Española de Matemáticas en su número 4 del volumen 11 de 2008, (Págs. 737–766 737) publicó en la sección “Matemáticas en las aulas de Secundaria” a cargo de Antonio Pérez Sanz “El lamento de un matemático”. Ese lamento se ha convertido en referente en la educación Matemática en todo el mundo y, para nosotros, una poderosa fuente de inspiración interdisciplinar. Su autor, Paul Lockhart había dejado la enseñanza universitaria y desde el año 2000, daba clases de matemáticas en Nueva York a alumnos de secundaria. El artículo se publicó en 2008.

Lockhart denunciaba que las matemáticas que estábamos y estamos enseñando no son las que necesitan los ciudadanos del siglo XXI y urgía a un cambio radical no sólo en la forma de enseñar matemáticas sino también un cambio en los contenidos matemáticos que se enseñan. Nada de esto ha cambiado. Las ideas que proponía siguen sirviendo para cualquier lugar del mundo y para nuestro grupo interdisciplinar son fuente de reflexión y ejemplo.

Decía «Lo primero que hay que entender es que las matemáticas son un arte. La diferencia entre las matemáticas y el resto de las artes, como la música y la pintura, es que nuestra cultura no las reconoce como tal.» Pensamos que nuestra cultura tampoco reconoce a las ciencias como cultura. Las manifestaciones artísticas suelen relacionarse con las áreas denominadas de letras y esta dicotomía trasnochada sigue presente en toda la educación actual.

Pero no son un arte cualquiera; son, según sus palabras, «el arte de la explicación», coincidiendo con la necesaria alfabetización científica de la sociedad del siglo XXI que defendemos:

«Si privas a los alumnos de tener la oportunidad de participar en esta actividad —de proponer problemas, hacer sus propias conjeturas y descubrimientos, de estar equivocados, de estar creativamente frustrados, de tener una inspiración, y de improvisar sus propias explicaciones y demostraciones— les estás privando de las matemáticas en sí mismas. Así que no, no estoy protestando por la presencia de hechos y fórmulas en las clases de matemáticas, estoy protestando por la falta de matemáticas en las clases de matemáticas.»

La democracia nos trae la posibilidad de decidir y la multiplicidad de propuestas en los que la ciencia interviene es evidente. El ciudadano debe contribuir en la construcción de una sociedad más justa, desde el conocimiento de la interrelación de todos los factores que intervienen en el denominado Medio Ambiente anteriormente citado. Sólo huyendo de doctrinas y atendiendo al razonamiento y el debate constrictivo, podremos conseguir una sociedad más justa y un cambio educativo.

La reivindicación de la historia de las Matemáticas en las aulas es otro de los pilares de su artículo. En nuestro caso la reivindicación global de la historia de la Ciencia:

«¿Qué otra materia se está dando sin mención a su historia, filosofía, desarrollo temático, criterios estéticos y estado actual? ¿Qué otra asignatura evita constantemente sus fuentes principales —bellas obras de arte hechas por algunas de las mentes más creativas de toda la historia— en favor de bastardizaciones de baja categoría?»

Nada mejor que el final del mismo artículo para entender que sea para nuestro grupo una fuente de reflexión constante:

«. . . Qué irónico que la gente descarte las matemáticas como la antítesis de la creatividad. Están desperdiciando una forma de arte más antigua que cualquier libro, más profunda que cualquier poema, y más abstracta que cualquier otra cosa. ¡Y es el colegio el que ha hecho esto! Qué triste e interminable ciclo de profesores inocentes infligiendo daño a sus inocentes alumnos ¡Con lo bien que nos lo podríamos estar pasando todos!»

LÍNEAS TEMÁTICAS DE INVESTIGACIÓN

  • Modelos docentes pensados en Justicia Social en la enseñanza de las Ciencias Experimentales y las Matemáticas en la educación infantil, primaria, secundaria y universitaria
  • Justicia Social en la educación no-formal e informal para la docencia de las Matemáticas y las Ciencias Experimentales
  • Matemática Crítica
  • Etnomatemáticas
  • Proyectos internacionales sobre Justicia Social y Cambio Educativo en la enseñanza de las CCEE y Matemáticas
  • Experiencias de Justicia Social en la enseñanza de las CCEE y Matemáticas, que favorecen el cambio social, el activismo y la participación de los estudiantes, profesores, investigadores y miembros y grupos de la comunidad
  • La evaluación del proceso educativo en CCEE y Matemáticas en relación con la Justicia Social. Evaluación de miembros y grupos de la comunidad, organizaciones, mentores, alumnos, centros educativos y tutores
  • La percepción de los estudiantes sobre las iniciativas de Justicia Social en la formación en CCEE y Matemáticas
  • Justicia Social, Ciencias Experimentales y Matemáticas frente a las demandas educativas y tecnológicas del siglo XXI 
    • Problemas Medioambientales y Justicia Social en la sociedad del Siglo XXI

Santiago Atrio santiago.atrio@uam.es

Universidad Autónoma de Madrid